“DESCANSANDO EN DIOS EN MEDIO DEL ESTRÉS”
Lectura bíblica:
Mateo 11:28-30
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestros almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”
I. INTRODUCCIÓN
Vivimos en una época donde el estrés parece ser parte normal del día a día. Las exigencias laborales, las preocupaciones familiares, los compromisos financieros y las presiones sociales nos llevan a una carga constante que agota cuerpo, mente y espíritu. Pero la Palabra de Dios nos recuerda que el descanso verdadero no se encuentra en unas vacaciones, sino en una persona: Jesús.
II. ¿QUÉ ES EL ESTRÉS SEGÚN LA PERSPECTIVA BÍBLICA?
El estrés, aunque no mencionado con esa palabra moderna, aparece claramente en las Escrituras bajo términos como: "angustia", "carga", "afán", "inquietud", "temor", "abatimiento". Es el resultado de querer controlar lo incontrolable, de llevar cargas que Dios nunca nos pidió que lleváramos, y de vivir sin el descanso que viene de confiar en Él.
III. TRES PASOS PARA MANEJAR EL ESTRÉS SEGÚN JESÚS
1. Venid a Mí
Jesús no ofrece una técnica de relajación, sino una relación.
El primer paso para vencer el estrés no es tratar de ser más fuerte, sino acudir a Cristo.
“Venid a mí todos…” – No importa quién seas ni lo que estés enfrentando, su invitación es universal.
Reflexión: ¿Dónde estás buscando alivio? ¿En el entretenimiento? ¿En el control? ¿En tus propias fuerzas?
2. Llevad Mi Yugo
El yugo era un instrumento que unía a dos bueyes para trabajar juntos.
Jesús no dice: “Te quitaré el yugo”, sino: “Toma el mío”.
Es decir: camina conmigo, no solo. Comparte la carga conmigo.
Aplicación práctica:
El yugo de Cristo es su voluntad, su ritmo, su dirección. Es aprender a vivir bajo su liderazgo y no bajo nuestras exigencias autoimpuestas.
3. Aprended de Mí
Jesús nos llama a imitar su mansedumbre (dominio controlado) y su humildad (dependencia total del Padre).
El estrés nace muchas veces de la soberbia de querer hacerlo todo solos.
Jesús, siendo Dios, dependía del Padre en todo.
“Aprended de mí” – el estrés disminuye cuando el orgullo se arrodilla.
IV. EJEMPLOS BÍBLICOS DE PERSONAS BAJO ESTRÉS
Moisés – Números 11:14-15
Se sintió abrumado por la carga del pueblo: “No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía…”
Elías – 1 Reyes 19:4
Después de grandes victorias, se sintió agotado y pidió morir: “¡Basta ya, oh Jehová, quítame la vida!”
Marta – Lucas 10:40-42
Afanada y turbada con muchos quehaceres, mientras María descansaba a los pies de Jesús.
Jesús le dijo: “Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas... pero una sola cosa es necesaria.”
V. EL DESCANSO EN CRISTO
-
Descanso físico – Porque Él cuida de ti.
-
Descanso emocional – Porque Él te comprende.
-
Descanso espiritual – Porque en Él estás seguro.
Filipenses 4:6-7
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios… y la paz de Dios… guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
VI. CONCLUSIÓN
Dios no te diseñó para vivir estresado. El estrés no es tu maestro, Cristo lo es.
La clave no está en escapar de tus responsabilidades, sino en enfrentarlas con el poder, la dirección y la paz que solo vienen de Dios.
Descansar no es inactividad, es confianza. No es desinterés, es fe.
Cuando Jesús dice “mi yugo es fácil”, no significa que no habrá trabajo, sino que Él estará contigo en el camino.
VII. APLICACIÓN PRÁCTICA
-
Haz una lista de las cosas que hoy te están causando más estrés.
-
Pregunta a Dios en oración: “¿Cuál de estas cargas no me corresponde llevar?”
-
Rinde esas áreas a Dios. Escríbelas como una oración y dáselas al Señor.
-
Toma tiempo diario para sentarte a sus pies. No solo en devoción, sino en rendición.
ORACIÓN FINAL
Señor, reconozco que he estado cargando cosas que no me corresponden. Me siento cansado, estresado, y a veces sin dirección. Pero hoy decido venir a ti. Quiero aprender a llevar tu yugo, caminar contigo y hallar descanso verdadero. Enséñame a depender de ti, a confiar en tu ritmo, y a descansar en tu soberanía. En el nombre de Jesús. Amén.

Comentarios
Publicar un comentario